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Tengo tres meses en Madrid y desde que se acercaba la fecha de mi llegada a la capital española hasta la actualidad he estado en la búsqueda de puestos de trabajo y postulándome sin parar a empleos relacionados al periodismo y la comunicación, así como diseño gráfico, ya que son mis áreas de interés y experiencia laboral.

En Venezuela, había tenido escasas oportunidades de ejercer mi profesión de periodismo debido a lo que muchos ya conocemos que ocurre en ese país:

  1. Ejercer el periodismo favoreciendo al régimen. (O si es en contra, exponerse en el intento).

  2. Lograr trabajar en un medio de comunicación a través de las llamadas “palancas” o recomendaciones de personas conocidas trabajando internamente.

Igualmente, a medida que el tiempo transcurría y yo seguía sin ejercer mi profesión, se me cuestionaba mi falta de experiencia y poca referencia de trabajos anteriores relacionados a la materia, pero he ahí el dilema de la pescadilla que se muerde la cola: No tengo experiencia notable pero tampoco se me da la oportunidad de trabajo y probar mi valía, ampliando mis referencias en mi resumen curricular.

De esta manera, y aunque por mucha suerte lograra conseguir una oferta de trabajo relacionada al periodismo y/o la comunicación, me encontraba con que el sueldo era un chiste de mal gusto y se esperaba que ejerciera un trabajo de varias personas o de un departamento entero, recargando las responsabilidades en un solo individuo. Este tipo de trabajos los llegué a desempeñar de un corto a mediano plazo y luego decidía buscar algo mejor, pues terminaba agotada y sintiéndome estancada.

Con todo esto no quiero dar la impresión que soy una persona floja o que no le gusta trabajar. Soy una persona muy motivada, responsable y perfeccionista, que le gusta hacer las cosas bien y con el mayor esfuerzo que implique para lograr los mejores resultados, con la suficiente capacidad y voluntad de desempeñar las tareas que me encomiendan, pero no aprecio el hecho de que otros quieran aprovecharse de mi integridad como persona o profesional. Considero que en la vida hay que tener un mínimo de respeto hacia sí mismo y que, sin parecer orgullosa o soberbia, darse el puesto que uno merece. Es una cuestión de mero principio.

Muchas veces he encontrado que la gente dice que “hay que empezar desde abajo” o que “no todo es soplar y hacer botella”, y tienen completa razón, sobre todo aplicando esos consejos al emigrante. Yo no pretendo que este país me debe algo, o me tiene que dar un trabajo como jefe, directora o gerente, con una oficina gigante y un escritorio brillante. La realidad es otra y en eso estoy clara, sin embargo tampoco creo que se deben abandonar los sueños tan fácilmente, a sabiendas de que existe una mínima posibilidad de ejercer mi carrera, que es universal y no requiere de nivelación o reválidas, y que así sea en un puesto de trabajo colocando comas y puntos a un texto, siendo algo ligeramente aproximado a lo que me apasiona hacer, sería una propuesta muy valorada y apreciada.

Hasta el momento he realizado muchas entrevistas y han mostrado interés en mi perfil pero, debido a que aún no tengo experiencia relacionada en España, no terminan de convencerse y prefieren elegir a otro candidato. No he percibido nunca una discriminación por parte de las empresas, me imagino que igual se cuidarán mucho de eso, pero no siento que me descalifican por venir de Venezuela, que mis estudios los haya realizado allá o que escribo como escribo y hablo como hablo. Siempre he sido yo misma, honesta hasta la médula, no oculto nunca de dónde provengo, mis estudios realizados, mis experiencias profesionales, mis expectativas y sobre todo nunca forzo un acento o expresiones para agradar durante la entrevista, simplemente hablo de manera pausada y usando las expresiones más neutras del castellano para darme a entender. Esto es muy importante ya que existen venezolanos que no se han terminado de bajar del avión y ya están cambiando completamente su forma de hablar y trastocan de forma adrede su identidad personal.

Al principio tenía cierto temor por no poseer todavía homologado mi título universitario como periodista, que es algo importante de hacer pero que se tarda bastante, sin embargo me he dado cuenta que acá las personas creen mucho en la palabra de los demás y en dar la oportunidad de demostrar lo que dices que sabes hacer. Si describes ampliamente tu experiencia profesional, los conocimientos que posees y las labores que has realizado y aparte presentas un portafolio o una muestra de trabajos anteriores para respaldar tu discurso, con eso es más que suficiente para confiar en tí y en tu palabra. Para mí fue algo sorprendente este hecho, pues estaba acostumbrada a la desconfianza de los entrevistadores en Venezuela. Por supuesto, la gestión de homologar tus títulos y certificaciones es un paso muy importante que se debe plantear tan pronto como sea posible.

En contraste, también he tenido la impresión de que en este país se enfocan en promover el emprendimiento a través de startups, cosa que me parece muy bien, pero no sé si viene dado por el mismo contexto de situación laboral que existe actualmente (y desde hace un tiempo), en donde hay casi cuatro millones de «parados» o personas sin empleo en España. He asistido a diversos talleres y cursos relacionados a mi área de interés y todos coinciden en lo mismo y dedican una buena parte del programa en aupar a los asistentes a que desarrollen sus ideas y las lleven a cabo, así sea con un mínimo de inversión, pero con la esperanza de que ese negocio triunfe. No me parece algo malo de promover, pero resulta bastante interesante el darle mayor énfasis al emprendimiento individual que a la forma tradicional de empleo. Esto es algo que te pone un poco en perspectiva la verdadera situación laboral de España y lo que puedes esperar de ella.

Por ponerlo más coloquial, cuando dicen que en la vida hay que joderse, es que lo primordial es conseguir un trabajo honesto que te ayude a pagar las cuentas y a vivir de algo, esforzándote cada día y cuidando de no perderlo. Sin embargo, son empleos que no considero de largo plazo o indefinidos, pues no pretendo abandonar nunca la búsqueda en mi área de interés ya que considero que en algún momento se abrirá una puerta o una ventana, sea por cuenta ajena o de manera autónoma.

Esta búsqueda es un reto que me planteo como una aventura, como un experimento en el que no se sabe cuál será el resultado, pero en donde el entusiasmo es muy grande como para no intentarlo.

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