La realidad de las cosas

Recientemente ha habido un nuevo debate en Twitter, tan común en esta red social, donde se discute sobre la explotación y malas condiciones de trabajo para los periodistas en su ejercicio profesional. En general, es una triste norma que se cumple en todo el mundo, sin embargo los casos de ejemplo son de experiencias en medios de comunicación en España.

En este debate han habido muchos aportes, denuncias y desahogos de varios profesionales de la comunicación, recabados y plasmados principalmente por la cuenta @CNT_Prensa_MMCC de la Confederación Nacional del Trabajo, enfocada especialmente en la defensa de los trabajadores en prensa y medios de comunicación. 

Resulta interesante leer las (terribles) experiencias de periodistas, becarios, reporteros gráficos, entre otros, y de la realidad indiscutible que se vive a diario en esta profesión y muchas veces en el mundo laboral en general. Para mí ha sido un impacto cultural y profesional bastante importante debido a que en mi caso soy una mujer joven, inmigrante y periodista que desde hace dos años de haber llegado a España, he intentado encontrar una oportunidad de empleo en el sector de la comunicación sin éxito. Genera un sentimiento de intensa impotencia el percibirse como una candidata deficiente o poco apta para las exigencias y expectativas del entorno, cuando ya el propio medio viene plagado de vicios, atropellos y calamidades.

Debido a esto, muchos optamos por dedicarnos al empleo freelance, el trabajo por cuenta propia o dedicarle nuestro tiempo y cariño a un blog propio, una web personal, a generar contenidos digitales para apostar por la médula del asunto: la pasión por el periodismo, que cada día se renueva y reinventa con las nuevas tecnologías, redes sociales y medios digitales.

En referencia a lo anteriormente mencionado, el periodista @adribeloki lo pone muy en claro en su tuit:

Con la defensa a capa y espada de la pasión y vocación profesional siempre viene la famosa duda: ¿Y de qué vivo? Si bien es cierto que cualquier comienzo de emprendimiento puede resultar duro y verse “cuesta arriba”, no debemos caer en el error de pensar que es algo imposible o de poco valor. Cuando generas contenidos digitales (artículos, podcasts, vídeos, streams o publicaciones en redes sociales) de la temática, periodicidad, estilo y formato que tú deseas, nada se compara a tener esa libertad creativa dentro de lo que sabes y disfrutas hacer. Solo hay que ser constantes y mantenerse en el tiempo con ese proyecto personal, si queremos que se convierta en algo más.

En mi caso, comencé mi blog con ganas de escribir y plasmar aquí mis opiniones, reflexiones, desahogos, reseñas, curiosidades e intereses, para que de alguna manera me sirvan como ejercicio y mantenimiento de mi propio estilo, que muchos años me ha llevado encontrar y transformar (y aún en constante escrutinio y metamorfosis). También como una manera de estar al día con las últimas tendencias en el área y conocer las distintas herramientas digitales que facilitan y complementan el trabajo de creación y gestión de contenidos. De igual forma, aportar material a mi portafolio profesional como referencia para una posible oportunidad laboral en el futuro ya que la esperanza es lo único que se pierde, ¿o no?

No abrí mi blog en miras de hacerme millonaria (ya tendré la oportunidad), pero las razones antes mencionadas fueron suficientes para tomar la decisión de emprender este proyecto personal. Lo verdaderamente importante es defender la vocación, la pasión y la esencia del periodismo, expresarnos sin importar su alcance.

Es cierto que no vamos a vivir solo del aire. En un mundo ideal, encontraríamos un trabajo digno y estable, apegado a nuestras habilidades, conocimientos e intereses, que nos permita desarrollarnos y crecer personal y profesionalmente. Pero la realidad es otra, y lamentablemente estos casos afortunados no suelen verse muy a menudo.

Seamos sinceros: lo triste sería resignarse. A veces el propio medio o entorno te empuja a tener que buscar caminos alternos que sustituyan esa necesidad y deseo de acercarte a lo que quieres hacer y a lo que te quieres dedicar, la diferencia está en hacer algo al respecto o no hacer nada en absoluto.

¿Y tú? ¿Te atreves a defender tus sueños?

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